Una reacción de oxidación-reducción (redox) es una
reacción de transferencia de electrones. La especie que pierde los electrones
se oxida y la que los gana se reduce. Se llama reductor a la especie que cede
los electrones y oxidante a la que los capta.
Un sistema redox o par redox está formado por un oxidante y
su reductor conjugado Ox1/Red1. Para que tenga lugar una
reacción redox necesitamos dos semirreacciones o sistemas redox. Podemos ver
que siempre la oxidación y la reducción tienen lugar a la vez. No puede darse una
sin la otra. Los electrones que se pierden en la reacción de oxidación son los
ganados por la especie que se reduce.
Con el fin de simplificar el ajuste de reacciones redox complejas,
se introduce el concepto de número de oxidación que se define como la carga que
tendría un átomo si los electrones del enlace se asignaran al elemento más.
Combustión. Las
combustiones son reacciones químicas redox que liberan una importante cantidad
de energía en forma de calor y luz. Estas reacciones son
oxidaciones rápidas que desprenden mucha energía. La energía liberada puede ser
utilizada de forma controlada para generar movimiento en los motores de los
autos. En estas reacciones participa un elemento llamado comburente (que
se reduce y oxida al combustible) y un elemento combustible (que se oxida y
reduce al comburente). Algunos ejemplos de combustibles son la gasolina y el
gas que usamos en nuestras cocinas, mientras que el comburente más conocido es
el oxígeno gaseoso (O2).
Oxidación de
metales. Son reacciones más lentas que las combustiones. Son descritas
comúnmente como la degradación de ciertos materiales, especialmente metálicos,
por acción del oxígeno sobre ellos. Es un fenómeno mundialmente conocido y
cotidiano, especialmente en las poblaciones costeras, donde las sales del
ambiente aceleran (catalizan) la reacción. Es por eso que un automóvil, luego
de llevarnos a la playa, debe ser limpiado de todo rastro de agua salada.
Desproporción. También
conocidas como reacciones de dismutación, presentan un único reactivo que se
reduce y se oxida al mismo tiempo. Un caso típico de esto es la descomposición
del agua oxigenada (H2O2).
Desplazamiento simple. También llamadas
“reacciones de sustitución simple”, ocurren cuando dos elementos intercambian
sus lugares respectivos dentro de un mismo compuesto. Es decir, un elemento
sustituye a otro en su exacto lugar de la fórmula, balanceando sus respectivas
cargas eléctricas con otros átomos según convenga. Un ejemplo es lo que ocurre
cuando un metal desplaza al hidrógeno en un ácido y se forman sales, como
ocurre cuando las baterías de un aparato se descomponen.

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